Sentirse agotado no siempre es ansiedad ni falta de descanso: a veces es el peso de lo que sentimos y no escuchamos. El cerebro gasta mucha energía regulando emociones, sosteniendo el estrés y cumpliendo exigencias constantes. Tristeza, autoexigencia, emociones reprimidas o falta de sentido pueden esconderse detrás del cansancio. Entenderlo cambia la mirada: no es debilidad, es una señal emocional que pide atención para recuperar el equilibrio.